El intelectualismo moral es una forma de justificar tu comportamiento. En este intelectualismo moral interviene la conciencia (darse cuenta de lo que estás haciendo). Dentro de esa conciencia, de darse cuenta de las cosas, hay una conciencia moral (darse cuenta de lo que está bien y lo que está mal).
Los sofistas dicen que hay que acordar una serie de leyes. La bondad existe, depende del conocimiento. Ser bueno es tener conocimiento, ser malo es no tener conocimiento.
Si tú conoces el bien, no haces el mal. Cuando hacemos el mal es porque no sabemos hacer el bien. Somos buenos por naturaleza, aquí no interviene la voluntad.
Esto va a estar presente en Platón y Aristóteles.
Esto es así hasta el cristianismo, aquí conoces el bien pero haces el mal porque quieres.
11/10/10 ·
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Autor:
Rocío ·
El concepto Physis corresponde a lo natural, a un orden que tiene sus propias leyes independientemente de los deseos del ser humano.
Nomos es todo aquello que el ser humano ha añadido a a Physis: costumbre, política, lenguaje, ley, normas, etc.
La contraposición de ambos conceptos es introducida por los sofistas. Estos consideran que las leyes y costumbres humanas son convenciones creadas por el ser humano y no responden a leyes naturales o divinas.
Los sofistas pusieron en debate la ley que tiene un ser por naturaleza frente a la ley que ha acordado un grupo social o una sociedad. Este debate se vio de la siguiente manera:
- Algunos lo vieron como una conciliación: la cultura es el desarrollo de la naturaleza.
- Son conceptos opuestos que plantea una disyunción a cuál hay que obedecer.
- Se considera que la cultura es superior y hay que obedecerla.
- La cultura es un obstáculo para la espontaneidad de lo natural.
Hay que vivir según la única norma moral válida y racial.
La cultra por artificial era antinatural.
CONCLUSIÓN: El hombre es culto por naturaleza. Ser culturales está en nuestra naturaleza.
Este debate se vuelve a poner en funcionamiento en el siglo XVII.
11/10/10 ·
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Autor:
Rocío ·
El Orfismo fue una corriente religiosa que apareció en Grecia entre los siglos VII o VI a. de C., inspirada en los escritos atribuidos a Orfeo, que algunas fuentes consideran hindú.Trataba de explicar el origen del hombre y la causa de sus sufrimientos, los cuales eran atribuidos a su doble naturaleza, dionisíaca y titánica. Sus adeptos creían en la reencarnación y en la inmortalidad del alma.
La reencarnación era considerada un mal que se podía evitar por medio del ascetismo para conseguir la liberación de lo dionisíaco del influjo de lo titánico.
Esta fuente de pensamiento influyó en Pitágoras, en Empédocles y en Platón, además de penetrar y perpetuarse en las más variadas áreas del arte y el pensamiento.
A pesar de la probable inexistencia histórica de Orfeo, numerosas fuentes lo describen como un personaje legendario cuyo carisma habría favorecido la aparición de seguidores que posteriormente se agruparon como secta.
La transición del Orfeo mítico al Orfismo como doctrina tiene todas las características del paso del mito a logos, porque tuvo una gran importancia en la formación de una nueva forma de ver al hombre y al mundo, que superaba ampliamente la mentalidad antigua helénica, siendo la creencia en la inmortalidad del alma uno de sus principales aportes.
Orfeo era un músico, al cual se le atribuye el invento de la lira y de la cítara. Descendió al Hades (el infierno) en busca de su esposa Eurídice, muerta por la picadura de una serpiente al huir de la persecución de Aristeo. Orfeo, cuya música tenía el poder de influir sobre las plantas, las piedras y los hombres, consiguió que los dioses aceptaran devolverle a su esposa pero con una condición: que partiese él primero sin volver su cabeza hasta haber traspasado las puertas del infierno. Pero la duda lo obligó a no cumplir con el compromiso y volvió a perder a Eurídice.
30/09/10 ·
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Autor:
Rocío ·

1. El Ser es y es pensable. El no-ser ni es, ni es pensable. Entonces, es lo mismo ser y pensar. Parménides identifica el no-ser con la nada, así, no se podría hablar del llegar a ser, porque todavía no es.
2. El Ser es imperecedero e inengendrado, porque si no lo fuera, vendría del no-ser y volvería a él, pero el no- ser es impensable e inexistente.
3. El Ser es uno, ya que si hubiera otra cosa sería no-ser.
4. El Ser es inmóvil, porque si hubiera un movimiento sería hacia el no-ser. El movimiento es pura apariencia.
5. El Ser es indivisible, puesto que el vacío que habría de separar las partes sería no-ser.
El Ser de Parménides es la realidad, y lo concibe como algo corpóreo, limitado, compacto, inengendrado e imperecedero, sin posibilidad de cambios ni movimientos.
Parménides intentó acabar con la filosofía de sus predecesores al negar el vacío, el tiempo y la pluralidad.
30/09/10 ·
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Autor:
Rocío ·